El tema que a continuación hablaremos es de controversia, en algunos casos el rencor o ira se van acumulando y dejándolo muy en el inconsciente, y por ellos es normal no estar consientes de ellos, perderlos de vista o dejándolo en un rincón de nuestras mentes, ocultos, sin luz.

Aunque para algunos suene raro, uno de los elementos más importantes para mantenernos con salud mental es el perdón. Perdonar a quienes nos han hecho daño es una cualidad importantísima para nuestro bienestar emocional y física. También debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos. No perdonar o no pedir perdón es una carga que llevamos con nosotros a todos lados y nos corroe por dentro.

La inteligencia emocional tiene que ser comprendida en manejar, ayudaran a regular y controlar las emociones, mas si se trata de rencor, es darse cuenta del daño que ocasiona dentro de nosotros, las emociones negativas son en muchos casos una interrupción del presente, del vivir aquí y ahora y nos trasladan en el pasado.

Así que a mis pacientes/clientes practicamos estas tres reglas de oro, para su protección emocional:

  1. Intensidad adecuada
  2. Persona adecuada
  3. Momento adecuado

Entre médicos y psicoterapeutas, sobre todo entre los que se ocupan de enfermos cancerosos, el perdón aparece como tema obligado. Incluso se reconoce que semejante proceso está llamado a desempeñar un papel central en la medicina del futuro. El perdón libera los resentimientos y sentimientos negativos, perdonar los errores del pasado, incluso, puede llegar a ser la mejor parte de la medicina preventiva del futuro.

Por otra parte, también es importante darnos cuenta de cuándo hemos cometido algún daño contra al prójimo. Cuando lo hacemos, normalmente nos sentimos mal, nos causa dolor y arrepentimiento, lo cual es normal y saludable. Tenemos esta señal de alarma que nos alerta para darle solución al problema. Algunas personas no le hacen caso y logran esconder y anestesiar el dolor provocado por los reproches de la conciencia. Cuando logran no sentir dolor después de ocasionar un daño, empieza a crecer el odio y el rechazo hacia los otros, o inconscientemente, hacia ellas mismas. El odio va destruyendo a la persona poco a poco.

Perdonar y pedir perdón nos libera de esa tremenda carga de resentimiento que nos oprime en todo momento, el rencor, y sólo perdonando logramos un equilibrio en nuestra salud mental, emocional y física.

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