Las tres zonas donde trabaja el psicólogo y lograr el cambio

Presentación 2.001

En psicoterapia podemos obtener mejoras inmediatas en el modo en que pensamos, sentimos, actuamos y nos relacionamos con el mundo; tanto el exterior, cosas, personas, como con nuestras emociones, sentimientos y pensamientos.

Así pues un nuevo programa hace que mejoremos y optimicemos los tres tipos básicos de relaciones que el ser humano tiene:

  • Relación con su cuerpo físico, comida, higiene, cuidados, etc.
  • Relación con los demás, sociedad.
  • La relación más importante y que condiciona las dos anteriores, la relación consigo mismo, esta es la relación más íntima.

Interpretemos a la mente como una computadora en la cual su sistema ordena nuestras prioridades, nuestras creencias y hábitos. Así intentamos conscientemente (que es el 10% de nosotros) a dejar hábitos que sabemos que son perjudiciales para nuestra salud o relaciones.

Por lo general, intentamos cambiar un hábito (dejar de fumar, beber o comer en exceso, por ejemplo) a base de pura voluntad, deseándolo y con una vaga esperanza de poder conseguirlo.

Luego pasan los meses y no sólo no adelgazamos, sino que engordamos más porque los hábitos no han sido cambiado desde la raíz. ¿Qué ha pasado? “¿Por qué no somos capaces de llevar a buen término un propósito que nos hacemos conscientemente y con toda seriedad en un momento dado?

De entrada diremos que simplemente es por que no hemos tenido en cuenta los intereses de la mente inconsciente.

Es importante recordar que el inconsciente se guardan el 90% de nuestro ser, esto quiere decir que esta nuestras creencias, la manera que sentimos e interpretamos lo que nos ocurre, y es el que toma las decisiones finales. Si no cambias desde el fondo no logramos nada. He ahí lo importante del psicólogo ya que nos hemos dedicado a estudiar estos fenómenos y ofrecemos técnicas que nos pueda ayudar a cambiar nuestro hábitos, creencias y la manera en que interpretamos al mundo y a nosotros mismos.

De manera general podemos concluir que nuestra salud, carrera profesional, relaciones personales, espiritualidad y finanzas, son el producto de nuestra “programación” mental, y que ahora actuamos en base a esas creencias, tal cual fuimos programados – como computadoras, sólo que una computadora no cuenta con el poder de razonar y solo actúa de acuerdo al programa que tiene instalado.  Pero lo verdaderamente triste es que muy pocas personas aprovechan su capacidad para reflexionar y razonar y viven su vida actuando como robots sin nunca preocuparse por modificar sus resultados a través de un cambio en su programación mental.
Anuncios